Misión: Internet

EN EL PRINCIPIO NO HABIA MAS QUE PROGRAMAS EN LOS TELEVISORES. Luego se hizo el Pong, el primer videojuego casero que se conectaba al aparato de TV. Sobre éste se edificó toda una industria, la de las consolas, esos pequeños aparatos que permiten trasladar la magia de los míticos ³fichines² de Sacoa a nuestro living.

Ese mundillo tiene sus propios habitantes, sus propios códigos y sus propios líderes. Y hasta hace cinco años las líderes en la fabricación de juegos para consolas eran dos compañías japonesas (como debe ser, claro): Nintendo –http://www.nintendo.com– y Sega –http://www.sega.com-, cada una con su mascota distintiva (todos archidifundidos: Super Mario Bros., el plomero bigotón, y Sonic, el erizo azul, respectivamente). Pasional, el público elegía una u otra marca, y tenía una rivalidad tan fuerte como la que tienen los hinchas de Boca y los de River. Ambas empresas compartían, además de este liderazgo indiscutible, una larga trayectoria en el mundo de los videojuegos de todo tipo.

Pero en diciembre de 1994 la bomba explotó. Sony (http://www.sony.com), una compañía que nunca se había metido en estas lides, decidió hacerlo por primera vez. Así surgió la PlayStation (conocida como PSX por sus fanáticos), una consola que rompió muchos de los moldes a los que estaban habituados los ³gamers² y las empresas que los proveían. Casi seis años después, la PSX es la consola más vendida del mundo y de la historia, con más de 65 millones de unidades, y ha ayudado a derrumbar las barreras que separaban al oscuro, absorto y autocentrado mundo de los aficionados a los ³jueguitos² del resto de la población del planeta. Como muestra basta un botón: uno de cada diez hogares estadounidenses tiene su propia PlayStation. Es más, si el lector no conoce o no oyó nunca hablar de esta consola, pertenece a una minoría privilegiada… junto con las avestruces y los topos.

Después de semejante revolución, los muchachos de Sony se sentaron y pensaron qué nuevo paso dar. Con todas las empresas del mundillo electrónico (y en particular sus competidores más directos) esperando que la compañía diera un traspié, ésta decidió jugarse entera con el próximo paso de su revolución. ¿Así que el público quiere juegos? Se los damos. ¿El público quiere ver películas? Que vea películas. ¿El público quiere navegar por Internet? Trato hecho. El desafío estaba echado. La respuesta salió de los laboratorios de la empresa: harían una PlayStation revolucionaria. La PSX 2, para ser exactos: una consola que permite jugar, ver películas y navegar.

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