Magos, espadas y dragones

Gigantescos dragones luchan en el aire, intentando definir con sus espumarajos de fuego el curso de una batalla. Sus poderosas alas generan huracanes que amenazan con derrumbar las torres de la ciudadela. Sonidos imposibles de describir, pero aterrorizantes, salen de sus bocas. Debajo, en la Tierra, todos intentan cubrirse de los destrozos causados.

La escena parece sacada de libros de fantasía heroica al mejor estilo J.R.R. Tolkien, pero pertenece a una película, Calabozos y dragones, que actualmente se puede ver en la Argentina. Dirigido por el debutante Courtney Solomon (que bregó durante diez largos años para poder llevar el proyecto a la pantalla grande) y protagonizado por el veterano Jeremy Irons y la bonita Thora Birch (la de Belleza Americana), el film cuenta la carrera entre dos facciones (una encabezada por Irons, el malo; la otra, por Birch, la buena) para conseguir un bastón mágico que controla dragones.

El film es un festín de efectos especiales, pero desde el vamos hay que aclarar que no es muy bueno, y que apenas si le va a interesar un poquito a los aficionados al género fantástico. Pero como está basado en el mundo del juego de rol Dungeons & Dragons, sirve como la excusa perfecta para ponernos a recorrer el pasado, el presente y el futuro de esta forma de entretenimiento, que tiene muchísimos aficionados en nuestro país y millones más en el resto del mundo.

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